El American Bully es quizá el único perro que se encarga por talla, como una camisa, y por color, como un carro: pocket, standard, XL; blue, merle, lila. Esa manera de comprarlo revela más de la raza que cualquier árbol genealógico.
Es una raza muy joven. Según el United Kennel Club, nació como prolongación del American Pit Bull Terrier, con aportes del bulldog americano, del inglés y del Olde English Bulldogge, y ese club la aceptó como raza propia en 2013. Entre los perros de tipo pitbull, solo la reconocen clubes de Estados Unidos (Yang y colegas, 2026).
Sus dos clubes principales escriben reglas opuestas. El UKC, en el estándar vigente desde 2025, advierte que la calidad nunca se sacrifica por tamaño ni por masa, pide a los jueces no premiar ejemplares exagerados y descalifica tanto al perro excesivamente macizo como al enano. El ABKC, en cambio, avisa que al pocket y al standard no se los castiga por ser muy musculosos, macizos y voluminosos, y del XL espera justamente eso. Ninguno de los dos le pone un peso.
Y casi nadie lo ha medido. Entre los 584.734 perros británicos con los que el equipo de McMillan calculó la vida de 155 razas, el American Bully no aparece (McMillan y colegas, 2024). En la Universidad de Georgia, un estudio sobre cesáreas lo dejó por fuera por una razón que lo retrata: su cara puede salir chata o no, según el perro (Adams y colegas, 2022).
La factura de la exageración, en cambio, sí se midió en otros perros. En esa misma base británica, las razas de cara chata vivieron una mediana de 11,2 años, y las de proporciones medias, 12,8; entre las de tamaño mediano, la cara chata bajó esa mediana a 9,4 (McMillan y colegas, 2024). En 14 razas de cara corta, el sobrepeso, las narinas estrechas y la cara más corta acompañaron a la respiración obstruida; y en el staffordshire bull terrier, otro perro del grupo de tipo pitbull, respiraron peor los de cola más corta y hubo indicios de lo mismo en los de cuello más grueso (Tomlinson y colegas, 2026).
Ninguna de esas cifras dicta cómo será su perro. Su cuerpo depende de los padres que alguien escogió; su carácter, además, de sus primeras semanas, del trato que reciba y de lo que se le enseñe. Pero conviene saber que cada centímetro de cuello y cada kilo de masa que se aplauden en una foto se pagan en aire y en articulaciones.
Un bully se elige por la talla y el color. Debería elegirse por cómo respira, cómo camina y cómo mira a un desconocido.